lunes, 11 de mayo de 2009

Río Duero


Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja;
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.

Será por el hedor
que desprenden tus entrañas,
antes limpias, cristalinas,
hoy en día, ni mirarlas

Antes repletas de vida
ahora muertas, ay qué rabia,
ayer anguilas, nutrias y truchas
hoy lodos, mierdas y muchas

Hasta cuándo río Duero
te seguiremos matando,
ya que nadar no podemos
la ropa no andemos guardando

depuradoras políticas
depuradoras mentales
limpiemos la moralidad
para limpiar las ciudades.


2 comentarios:

  1. Río Duero, río Duero,
    nadie a acompañarte baja;
    nadie se detiene a oír
    tu eterna estrofa de agua.
    Indiferente o cobarde,
    la ciudad vuelve la espalda.
    No quiere ver en tu espejo
    su muralla desdentada.
    Tú, viejo Duero, sonríes
    entre tus barbas de plata,
    moliendo con tus romances
    las cosechas mal logradas.
    Y entre los santos de piedra
    y los álamos de magia
    pasas llevando en tus ondas
    palabras de amor, palabras.
    Quién pudiera como tú,
    a la vez quieto y en marcha,
    cantar siempre el mismo verso
    pero con distinta agua.
    Río Duero, río Duero,
    nadie a estar contigo baja,
    ya nadie quiere atender
    tu eterna estrofa olvidada,
    sino los enamorados
    que preguntan por sus almas
    y siembran en tus espumas
    palabras de amor, palabras.

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  2. Qué paradoja, un río, el Duero, tus versos, la imagenque lo iustra,...

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